sábado, 30 de enero de 2010

PINTURA GÓTICA ITALIANA DEL DUOCCENTO: CIMABUE

CIMABUE, Cenni di Pepo (Giovanni) Cimabue (Florencia, 1240?-1302?) Pintor florentino de tradición bizantina que se considera el padre de la pintura gótica italiana e inspirador de las corrientes trecentistas. Fue maestro de Duccio y de Giotto que a su vez fundaron las dos escuelas principales del Gótico Trecentista, por lo tanto podemos considerarlo como primer inspirador del Renacimiento. Dante, contemporáneo suyo, lo considera como uno de los más grandes, solo superado por Giotto.

Lo irónico de todo esto es que sólo el mosaico de San Juan que se encuentra en la Catedral de Pisa puede atribuirse con seguridad a éste pintor, el resto es de atribución dudosa. De ser ciertas las atribuciones se podría considerar como el mayor pintor del Duoccento e inspirador de las dos grandes corrientes del Treccento. Pero muchas de sus obras son atribuidas por los expertos a la mano de pintores romanos como Cavallini y Torriti por su gran naturalismo, de menor consideración que Cimabue, pero de los que debió recibir cierta influencia durante el tiempo que estuvo en Roma, en 1272.

Su estilo es el propio de la pintura Gótico Bizantina, pero añade aspectos propios que la irán diferenciando, como un ligero interés por el estudio del espacio, el volumen y el movimiento. Pinta temple sobre tabla, frescos y mosaicos.

Crucifijo (1268-1271, San Domenico, Arezzo) Su atribución a Cimabue data del siglo XX como resultado de diversas investigaciones. Lo que parece seguro es que la imagen superior en la que aparece un Cristo bendiciendo es de otro pintor. En los extremos de los brazos de la cruz, como es tradicional en los crucifijos bizantinos y trecentistas, aparecen las imágenes de la Virgen María y San Juan. La figura de Cristo parece retorcerse en la Cruz, lo que Cimabue representa curvando exageradamente el cuerpo.


Frescos de la Basílica Alta de Asís, (1280-1283) Los frescos atribuidos a Cimabue se encuentran al fondo del transepto izquierdo de la Basílica y en el presbiterio. Se consideran la cumbre de la pintura al fresco del Gótico previo a Giotto. Muestra tanto decoración geométrica como figurada.



Al fondo del transepto encontramos la escena de la Crucifixión rodeada de representaciones del Apocalipsis. La luneta superior a ésta representación nos muestra la imagen de Cristo en Gloria. Los ángeles que aparecen en el interior del arco se encuentran en mejor estado que el resto de las representaciones y muestran el gusto por el color que caracterizaba al maestro, aunque muchos lo atribuyen a la mano de Duccio. A la derecha de la Crucifixión aparece la Visión del Trono del Apocalipsis y el Libro de los Siete Sellos, en ínfimas condiciones.




En el ábside encontramos la historia de la Virgen María en muy malas condiciones, y el la zona media del transepto las imágenes de los cuatro evangelistas con sus símbolos.


Beso de Judas, tradicionalmente atribuido a Cavallini, hoy muchos autores lo consideran salido de la mano de Cimabue o al menos inspirado por él. Se encuentra también en el transepto izquierdo de la Basílica.


Frescos de la Basílica Baja de Asís: Madonna entronizada con el Niño, san Francisco y cuatro ángeles, se encuentra en el transepto derecho de la Basílica Baja de Asís. Es una de las atribuciones más complicadas de Cimabue así como su datación, sobre todo por el estado en que quedó tras las restauraciones del siglo XIX. Generalmente se considera que fue realizado con posterioridad a los frescos de Cimabue en la Basílica Alta.




Maestà” (1285-1286, Galleria degli Uffici, Florencia) Originalmente decoró el altar de la Iglesia de la Santísima Trinidad de Florencia. Sigue los modelos del Arte Bizantino y medieval de realizar a la Virgen entronizada con el Niño y rodeada de ángeles. En realidad las imágenes de la Virgen en Majestad la muestran como Reina del Paraíso. En la parte baja las figuras de cuatro personajes de la Biblia que simbolizan la fundación del Reino de Cristo: Los profetas Jeremías e Isaías bajo los arcos laterales, Abraham y el Rey David bajo el trono. Esta Madonna muestra las mismas características que la del Louvre, así como es clara su influencia en la Madonna Rucellai de Duccio. A pesar de tener una gran carga de influencia bizantina, Cimabue ya inicia el camino de tratar de estudiar el espacio, lo que hace superponiendo las figuras y jugando con las formas cóncavas de la base trono.


Crucifijo (1287-1288, Museo de la Opera del Duomo, Florencia) Sigue las mismas características que el que ya vimos, con el cuerpo de Cristo exageradamente curvado. Sufrió una destrucción parcial en la riada de 1966.



Madonna entronizada con ángeles” (1290, Museo de Louvre, parís) Vasari sitúa esta pintura en la Iglesia de San Francesco de Pisa. Fue trasladada a Francia en 1811, durante la invasion napoleónica. Restaurada a mediados del siglo XX mostró las malas condiciones en las que se encontraba, teniendo que reconstruir las figuras centrales. A raíz de ésta restauración algunos autores la atribuyeron a Duccio.


Mosaico: San Juan Evangelista” (1301-1302, Catedral de Pisa) Es la obra que con seguridad puede atribuirse a Cimabue y forma parte de una Crucifixión que se terminó mucho después de la muerte del autor, en 1321 y que se debió a otra mano.

Madonna entronizada con el Niño, San Francisco, Santo Domingo y dos ángeles” (fecha desconocida, Galleria degli Uffici, Florencia) su atribución a Cimabue es incierta.



Madonna entronizada con el Niño y dos ángeles” (datación desconocida, Santa Maria dei Servi, Bologna). La atribución a Cimabue es dudosa. Se encuentra en muy mal estado.