miércoles, 29 de abril de 2009

ESCULTURA EGIPCIA

A lo largo de la cultura egipcia, la representación escultórica es una de las manifestaciones artístico-religiosas más importante. Su temática está unida al mundo funerario y al poder político-religioso del faraón.

La escultura aparece tanto en relieve, muy unido a la pintura en los templos funerarios y tumbas, como en bulto redondo.

El material es la piedra, la madera policromada, el oro, el barro y la arcilla blanca, hay también representaciones en piedra preciosa y semipreciosa, como el lapislazuli y el alabastro.

Han llegado a nosotros numerosos ejemplos, gracias a la dureza de los materiales y a la protección de las tumbas no violadas. En el caso de la madera, la policromía favorece su duración.

El cliente es el que impone su gusto al artista, y este debe plegarse a sus deseos. Su gran éxito va unido a la gran cantidad de prohombres que desean realizarse representaciones en las que pueden aparecer sedentes, de pie y en ocasiones realizan las representaciones en las originales esculturas cubo.

La escultura de bulto redondo muestra frontalidad, es decir, la figura solo puede observarse en plenitud desde el punto de vista frontal. En el relieve domina el perfil, siendo excepcional encontrar figuras frontales.

El retrato suele estar idealizado, buscando la belleza, muy rígidas y hieráticas. Se utilizará la jerarquización en las representaciones de grupo, de forma que, ya sea la representación de una divinidad como la del faraón, aparecen siempre en mayor tamaño que el resto de los personajes.

Los retratos son idealizados, se representa siempre al personaje en una edad media. Los talleres oficiales de Menfis crean un canon: rigidez, hieratismo e idealización. Estas características se mantienen a lo largo de toda la historia del Egipto Faraónico, con la única excepción del reinado de Amenofis IV (Akenatón), en que se impone un mayor realismo y naturalidad en los retratos.

El relieve aparece muy unido a las construcciones, decorando todos los muros y columnas, de templos y tumbas. Son representaciones del Libro de los Muertos, de la vida cotidiana, de los dioses, las cosechas, bailes, construcciones de monumentos, etc.

ESCULTURA DEL PREDINÁSTICO-TINITA

Destaca sobre todo la realización de relieves en paletas para cosméticos, con los mangos decorados, la mayoría realizadas en pizarra. Muchas de ellas aparecen decoradas con animales fantásticos de influencia oriental. Servían para sostener las pinturas que luego se aplicaban en la cara y especialmente en los ojos.

La Paleta de Narmer” (Museo Egipcio, El Cairo), hijo del llamado “Rey Escorpión”, al que se identifica con el Faraón de la I dinastía Menes, gran rey de Tinis y unificador de Egipto. El faraón aparece en una de las caras de la tablilla con la tiara blanca del Alto Egipto y en la opuesta lleva la tiara roja del Bajo Egipto. Parece representar el sometimiento del Bajo Egipto al poder del rey del Alto Egipto, que somete a un enemigo agarrándolo por el cabello. Su imagen representada como Horus aparece también sometiendo a un hombre que se identifica con la planta del papiro y representa el país del papiro: El Bajo Egipto.




Hay también estelas, de carácter conmemorativo, como "La estela del Rey Serpiente" (Museo de Louvre, París), llamada así por aparecer este reptil representado y que probablemente era el símbolo del rey Get o Zet, sucesor de Menes de la I Dinastía. De nuevo aparece Horus como nombre asignado al soberano sobre un rectángulo que encierra el nombre del faraón, como serpiente, y cuya base es el serekh, palacio real donde habita el rey que encarna el halcón. Esta forma de representar el nombre del faraón se generalizará en el futuro.



ESCULTURA DEL IMPERIO ANTIGUO

Es la época de mayor idealización en la escultura. Las representaciones son de personajes juveniles, nunca ancianos.

“Escultura sedente de Zoser” (Museo Egipcio, El Cairo) fundador de la III Dinastía, que trasladó la capital a Menfis, fue encontrada en el Serdab de su pirámide. Entronizada, de tamaño natural, realizada en piedra caliza. Lleva como tocado el nemes, paño de lino doblado que tapa la peluca, ya que el faraón nunca se presenta en público con la cabeza descubierta.



"Escultura sedente de Kefrén"(2528-2520 a. Cto. Museo Egipcio, El Cairo), realizada en un gran bloque de piedra de diorita, con las piernas juntas y las manos sobre las rodillas. La cabeza en el 2/18 (1/9) del total de la medida del cuerpo; el cuerpo hasta las rodillas es el 10 /18 (5/9), y de las rodillas hasta los pies el 6/18 (3/9). Es el canon que imponen los escultores de esta época, junto con la frontalidad. Hijo de Keops.




"Mikerinos, la diosa Hathor y una representación de divinidad provincial" (1532-1504 a. Cto, Museo Egipcio, El Cairo) 93 cm., sigue el mismo esquema de canon, tiene jerarquización, la figura del faraón aparece en mayor tamaño. Tratamiento idealizado del torso desnudo. Realizado en piedra de pizarra.




"Mikerinos y su esposa" (Museo de Bellas Artes de Boston, EEUU), en el mismo material.





"Escultura sedente de Rahotep y Nofret" (Museo Egipcio, El Cairo), en piedra caliza policromada, representa a unos esposos y sigue los mismos cánones ya dichos. La piel del hombre es de tono más oscuro que el de la mujer, lo que nos indicaría el origen oriental de ésta.




Hay otras representaciones de administrativos y cortesanos, en los que se ve un mayor realismo a la hora de mostrarlos, en algunos casos incluso con sus defectos:

El inspector de los escribas Raherka y su esposa Merseankh (IV-V Dinastía, Museo de Louvre, París) Aparece representado con su mujer, ésta en un tamaño excesivamente menor que el de su marido.

“Funcionario y su mujer”.




El enano Seneb y su familia(Hacia en 2500 a. Cto. Museo Egipcio, El Cairo) es un ejemplo de este realismo a la hora de representar a la gente del pueblo.




"El Alcalde del Pueblo" (Museo Egipcio, El Cairo), en madera policromada. Representa a Ka-aper, que era un sacerdote de la IV Dinastía hacia el 2400 a. Cto. Tiene una altura de 1,10 mts.




"El escriba sentado" (Museo Egipcio, El Cairo)




y “El Escriba Morgan" (Museo de Louvre, París)




realizados los dos en piedra policromada, datan de la V dinastía. Ambos aparecen en actitud de escucha para trasladar las palabras al papiro.

En la mayoría de las esculturas utilizan piedras incrustadas para realizar los ojos, que son una de las partes más importantes del cuerpo para los egipcios, marcando mucho los contornos y con formas almendradas. La nariz, símbolo de dignidad, también tiene un tratamiento ideal.

Hay otro tipo de representaciones como los Oushebti, figurillas pequeñas realizadas en barro o arcilla de fácil modelaje. Representan sirvientes en actitud de trabajo y la mayoría se encontraron en recintos funerarios, probablemente como parte del ajuar para una vida futura en la que al difunto no le faltara nada.




ESCULTURA DEL IMPERIO MEDIO

La corte se traslada a Tebas y se forman talleres, algunas escuelas siguen los modelos antiguos de Menfis y otras aportan novedades.

"Cabeza del faraón Sesostris III" (Museo Egipcio, El Cairo), realizado en cuarcita roja. Es faraón de la XII Dinastía. En él aparece ya una cierta expresión y caracteres más psicológicos. El rostro del faraón parece mostrar su preocupación por los problemas políticos y económicos.




De esta etapa son típicas las esculturas cubo, que muestran a una figura sedente que pliega sus piernas y apoya las rodillas en el cuerpo formando un cubo. Se llega al punto en el que hay ejemplos que solo muestran la cabeza, las manos y pies, el resto es la piedra en forma de cubo.

ESCULTURA DEL IMPERIO NUEVO

Es una etapa de esplendor en el arte, ahora con capital en Tebas. Se suavizan las formas y son a la vez más naturales, quizás por influencia del contacto con la cultura asiática. Los rasgos físicos cambian también debido a la mezcla de razas de los faraones con princesas asiáticas.

El tamaño de las obras se hace gigantesco en el caso de las esculturas oficiales, muy relacionado con los gustos de los faraones y sus construcciones. En las representaciones de los nobles la minuciosidad es mayor.

“Estatua cubo de Senmut” (Neues Museum, Berlín), con gran cantidad de jeroglíficos.




Escultura oferente de Amenofis II (Museo Egipcio, El Cairo).




"Retrato de Amenofis III" (1391-1353 a. Cto., Museo Egipcio, El Cairo), son representaciones en los llamados "Colosos de Memnon", realizados para decorar el acceso a un Templo, se caracterizaban por emitir extraños lamentos a la hora en que salía el sol, pero las malas restauraciones acabaron con este fenómeno. Hay otras representaciones de este faraón, en postura oferente, sedente, de esfinge, etc. Dinastía XVIII.



"La reina Hatshepsut" (Museo Egipcio, El Cairo), representada en granito rosa. Dinastía XVIII. Única hija de Tutmosis I y su esposa Ahmosis, se hizo con el trono de Egipto al fallecer su esposo y considerarse ella como legítima heredera.




Esta reina se representa muchas veces como hombre, con la barba postiza típica de los faraones. También destacan sus retratos en forma de esfinge.




Es durante el reinado de Amenofis IV, Akenatón (el que complace a Atón), cuando se produce la gran revolución en el arte figurativo, especialmente en la escultura que ahora tendrá su capital en Tell-El-Amarna, llamándose Arte Amarniaco. Son representaciones de mayor naturalidad y realismo que derivarán en un gran manierismo con el tiempo. Las representaciones de dioses se centrarán en Amon o Atón, ya que es época de monoteísmo, lo que supondrá para Amenofis IV su desaparición de las listas reales posteriores. La mayoría de las representaciones aparecieron bajo los restos del taller de escultura real en las ruinas de Akhet-Atón (Tell-el-Amarna), hoy en su mayor parte se encuentran en el Museo Egipcio de El Cairo.




Se alarga el canon y se marcan los rasgos característicos del faraón. "Busto de Akenatón", "Rostro de Akenatón", ambos de gran realismo, en ellos se marca mucho los rasgos negroides del faraón. La mayoría apareció en el templo de Atón en Karnak y se encuentran en El Museo del Cairo. También hay representaciones frontales en las que se muestra el cuerpo deforme del Faraón.




"Cabeza de Nefertiti" (Neues Museum, Berlín), en piedra policromada, era esposa de Akenatón, en ella se realza su belleza, sus rasgos modernos, y aparece siempre con una ligera sonrisa. Se piensa que el escultor real tenía una relación especial con ella, y de hecho en el taller escultórico del Palacio de Karnak aparecen principalmente figuras de esta reina muy bellas, mientras que en el faraón se resalta la fealdad, a veces con cierta exageración.



Otra "Cabeza de Nefertiti" realizada en cuarcita rosa parece el boceto de la primera. "Cuerpo de Nefertiti", en cuarcita roja, no tiene cabeza, marca mucho las formas del cuerpo. Hay más ejemplos de su cuerpo.




“Representación de Meritatón hija de Amenofis IV”, exagera hasta el extremo el apepinamiento del cráneo y remarca la barbilla.



Es en esta época en la que el relieve marca su cenit, que refleja aspectos cotidianos de la corte faraónica, muchas escenas familiares que se generalizarán en épocas posteriores. Ya reflejan un tratamiento anatómico no visto con anterioridad, se alargan los cuellos y se relacionan las figuras, creando unidad compositiva. Destacan los relieves que representa escenas familiares de Amenofis IV y Nefertiti con sus hijos, se pueden observar claramente los rasgos realistas con el abultamiento de los vientres y cierto tratamiento anatómico. Aparecen protegidos por el disco solar Amón. Siguen realizándose de perfil pero hay contacto entre las figuras y unidad compositiva.




Pero este movimiento artístico hiperrealista no durará más allá del reinado de Amenofis IV.

Tutankamón (1334-1325), último faraón de la Dinastía XVIII, aún mantuvo el culto monoteísta, que ahora hay quien relaciona con la convivencia con el pueblo judío, esclavizado por los egipcios y previo a la llegada de Moisés, pero las presiones políticas le harán retornar a los antiguos cultos tebanos. Tutankamón fallecerá en manos de los sacerdotes que vuelven a imponer el politeísmo, a penas tenía 18 años. Su tumba nos ha llegado completa gracias al descubrimiento de Howard Carter, y en ella hay gran cantidad de ejemplos de arte.



Han aparecido gran cantidad de esculturas de Tutankamón realizadas en todo tipo de materiales, algunas presentan los rasgos hieráticos del primitivo arte egipcio.



También hay relieves:



"Máscara de oro de Tutankamón", realizada en madera cubierta por láminas de oro, pasta coloreada y piedras. Formaba parte del tercer ataúd del faraón, cubriendo su cabeza.




"Vaca Hathor", representación de la diosa aparecida en la Tumba de Tutankamón.




En la dinastía XIX, que siguió a esta de religión monoteísta, se vuelve al politeísmo, destacando el reinado de Ramsés II, que es coetáneo de Moisés y la salida de los judíos de Egipto. Sus representaciones artísticas son también relevantes. Vuelve al hieratismo, la rigidez y la frontalidad de etapas anteriores a la dinastía XVIII.

"Retrato de Ramsés II" (Museo Egipcio, Turín), realizado en granito negro. Representado sentado con los atributos reales y la tiara, se encuentra en Turín en el Museo de Arte Egipcio. Ramsés mereció el sobrenombre de “Rey Sol”.



"Speos de Abu Simbel" en postura sedente y de pie, realizados en piedra, vistos al analizar el templo de Abu Simbel.



ESCULTURA DE LA BAJA ÉPOCA

Hay una producción variada con grandes influencias de los diferentes pueblos invasores.

“La Reina Karomama” (Museo de Louvre, París), realizada en bronce, plata y oro, muestra ya un tratamiento diferente de la anatomía.



“La cabeza verde” (Staatliche Museum, Berlin), muestra la vuelta al realismo, se representa la figura rapada.



De esta etapa es notable la gran cantidad de representaciones de animales, como los gatos, animales sagrados para los egipcios.

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